6.9.10

DEMOLICION

guatemala
Parece recién salido de una adolescencia tardía. Talvez todavía sea menor de edad. Tiene consigo dos martillos, uno muy grande, también un cincel que usa con el martillo pequeño. Lleva varios minutos golpeando esa masa de concreto. Me ve con la misma mirada que el chico de esta mañana en el bus. De esos que venden dulces. Derrotado de antemano. Nunca pensé que la frase “cinco por un quetzal” fuera una línea demasiado triste. No suplicaba, no intimidaba. Solo veía el suelo mientras ofrecía sus dulces. También parecía menor de edad. Tal vez sus últimas opciones o sus primeras en esto que llaman mercado laboral. La misma mirada. Se acerca un señor, lleva un metro a la cintura. Aparte de las diferencias de edad, el metro es una diferencia notable. Miro a los demás que trabajan en la construcción y me doy cuenta de eso, hay algunos que llevan metro y otros no. De los que no, la mayoría son jóvenes, muy jóvenes. Logra en muchísimo menos tiempo que lo que ha tratado el chico que de la masa de concreto vuelen pedazos y polvo. Deja de nuevo al chico solo, toma el martillo grande y logra hacer lo mismo. Por momentos su mirada es intensa. Pareciera que a cada golpe un pensamiento lo atraviesa. Empieza a llover. Da un par de golpes más. Sin prisa y con sus dos martillos camina a refugiarse. Se moja. Se limpia el rostro con la manga de la camisa. Es una camisa de las que llaman "de vestir". Lo imagino con la misma camisa, sonriendo y estrenándola en la fiesta de su pueblo. Siento su olor a sudor y ambos nos quedamos viendo como la lluvia empieza a formar pequeñísimos ríos entre los restos de la columna. Me viene a la cabeza un texto, que no es mío, que encontré durante mi última mudanza…
" ...cambiando de tema padre ¡Adiviná para qué salí bueno! ¡Para ni mierda! Pego un azadonazo por aquí, otro por allá, luego no sigo por inconstante. He ido y venido sin encontrar sitio ni oficio. ¿Te decepciono? Hasta la pregunta es estúpida lo sé, pero es la verdad, Sad but true ¿No sabés que significa? Al menos que tu inglés haya sido tan falso como toda tu vida, pero tranquilo no voy a usar lo poco que me inspiras en difamarte, solamente estoy siendo sincero y la sinceridad lo sabés, conlleva afrenta, conlleva dolor, lo peor, conlleva decepción. ¡Y cuánta decepción! ¡Sabés lo que me duele bajarte del pedestal! Lo peor es no poder bajar tu imagen entera para darle el trato que las buenas imágenes merecen y ponerlo a buen resguardo en algún rinconcito donde no estorbe pero tampoco se estropee. Lo peor fue bajarla con cincel y martillo en mano, con la rusticidad de un albañil, como quien demuele la pared vieja que ha quedado estorbando la nueva construcción, precisamente al centro, dónde más la afea. Así acabó tu imagen. Vos un volcán de ripio que luego servirá para rellenar algún bache, algún barranco. O puede que no haya servido para nada y entonces una lluvia torrencial se lo lleve, lo desaparezca, yéndose, yéndose, yéndose...”
Deja de llover, sigo mi camino. Él, con su tarea en los restos de la columna y con su camisa de estreno sucia y empapada. En esta ciudad siempre habrá alguien tratando de derribar un muro.

3 comentarios:

Prado dijo...

a veces ese muro es la pared frontal de una casa. la nuestra.

Luisa dijo...

este tiene algo de desolador. no te parece? Te dejo un abrazo.

Engler dijo...

Abrazos!

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