24.6.10

Hace algunos años anduve de vagabundo. Si hubiesen sido los tiempos de Ubico muy probablemente hubiese terminado trabajando de manera obligada en la construcción de un paso a desnivel recién inaugurado.

En esos dias sin trabajo y sin dinero, después de vagar las primeras horas de la mañana por oficinas frías y aburridas repartiendo fólderes color manila y papeles con fotografías fotocopiadas y sin nada que hacer, me iba a la Biblioteca Central. Solo era dejar mi cédula o mi carnet universitario y pedir el periódico de tal día y me daban un enorme libro empastado conteniendo las ediciones mensuales de tal publicación. Llegaba casi a diario.

Uno de los jovenes que atendían ya me identificaba. Me preguntó alguna vez que era lo que estaba investigando. No me animé a decirle que nada en particular, que no tenía trabajo y que solo llegaba a esperar la hora del almuerzo para llegar a la oficina de un familiar. Le dije en cambio que estaba investigando a un escritor. Eso era cierto también. Me dió por intentar leer todas las columnas que Valdés Pedroni publicaba los jueves. Luego fue intentar ubicar alguna columna de Isabel de los Angeles Ruano publicadas en los días cercanos a los de mi nacimiento.

Y así, leí someramente casi todos los periódicos de aquella época. Asesinatos políticos difíciles de no informar mezclados con campos pagados y anuncios del primer edificio con gradas eléctricas en el país. Notas de bautizos y matrimonios entre caballeros y señoritas ejemplares. Decentes.

Sigue siendo igual. Nací en una época violenta. Lo que nos quedó de aquellos años es este miedo, es esta prisión. Este aislamiento e individualismo pernoctando en los dogmas de la superación personal y otros parecidos repetidos por los medios de comunicación. Este no país.

Desde que leí acerca de la reedición de un libro de Jean-Marie Simon han estado dándome vueltas en la cabeza estas ideas. El trabajo de esta fotógrafa documenta la historia de este país en aquellos años. Es como el lado B de lo que leí en la Biblioteca Nacional. Acerca del contenido y sus artilugios técnicos hay de sobra opiniones calificadas. La mía tal vez es producto de esa curiosidad e incredulidad que siempre me ha acompañado.

Recuerdo que tambien en esos mismos días, por la tarde noche asistía a la Universidad y redactamos en un grupo de trabajo un texto que sintetizaba los resultados de una "investigación". Lo que resultó, desde mi opinión, era un trabajo muy completo acerca de uno de los Acuerdos de Paz en cuyo contexto se desarrolla el trabajo final de Gerardi. El día de la exposición de los resultados, me dí cuenta que estaba rodeado de gente apática y desinteresada. O más bien con intereses distintos a esos que construyen imaginarios colectivos. Que construyen memoria. O tal vez el trabajo era muy malo. Ni siquiera obtuvimos la nota que pensaba nos merecíamos. Yo dejé la Universidad derrotado por mis propias decisiones.

Ayer a la presentación del libro en el Centro Cultural de España, asistieron embajadores, cónsules, fotógrafos, periodistas, activistas. Intelectuales y académicos. Hacían falta los que casi siempre van a este tipo de actividades y exposiciones. Ayer durante la presentación nos requisaban al momento de entrar. Un libro cuyo leitmotiv es la documentación de una sociedad marcada por la violencia y el miedo, estos gestos se amplifican.

Seguimos siendo una sociedad fragmentada y repitiendo los mismos moldes. Naciendo y muriendo en la misma y eterna violencia. En la misma y eterna indiferencia. Nombrando puentes y obras grises con suspiros de tiempos mejores que no lo fueron. Si, nada ha cambiado.

4 comentarios:

Luisa dijo...

Tengo muchas cosas que decir, acerca de lo que te leí hoy, pero me quedo en: Yo también voy a la hemeroteca cuando estoy desempleada. Muchos de los que trabajan allí estudiaron conmigo :O)...

Engler dijo...

Dilas Luisa! dilas!

Talvez entonces en algún momento de esos en los que uno nunca sabe que el mundo gira, nos cruzamos...

pero insisto... di las cosas que tengas que decir!

Angel Elías dijo...

he visitado la hemeroteca, por curiosidad, por morbo... en la casa existia una coleccion de periodicos desde los años 80, fui enorme lector de periodicos viejos. Me gusta leerlos, encontrar que todo ha cambiado.
La historia de Simon es una documentación histórica invaluable... es retroceder a la epoca donde no existía nada... donde todo era resumido a la ceguera y el silencio por parte de los aparatos estatales.
Hoy en los cibertrónicos albures del siglo XXI el estado no necesita silenciar. las mentes los intelectuales que se forman en las unviersidades estan contaminados por una apatía que nos hará unos desmemoriados y una generación que se consumirá espontáneamente. Por ello es importante acordarse de las cosas y que el pasado no sea una carga, pero tampoco un gran olvido...
Abrazos master. y buena onda porque nos frecuentamos más seguido...

Engler dijo...

el estatus quo nos controla y siempre encuentra mecanismos, siempre los diseña, siempre los mercadea... La memoria es necesaria y no por ganas de vivir en el pasado, es necesario entenderlo, no hay otra manera de reinventarnos de comunicarnos. Yo no tengo muchas esperanzas que digamos así que ojalá nos esfumemos como generación de manera espontanea como decís... ojalá!

Y sí, ya nos vemos más seguido... Buena onda por eso! Por cierto, sigue el circulo de lectores? Ya no se leyó nada nuevo en el blog...

Abrazos!!!

Publicar un comentario